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Obstáculos emocionales que solemos encontrar en la orientación vocacional

Orientación vocacional
Tiempo de lectura: 5 minutos

En la orientación vocacional acompañamos a jóvenes en un momento decisivo para ellos y sus familias, donde se activan numerosas emociones y expectativas. A menudo, estas emociones pueden ser abrumadoras, llevando a la confusión y la inseguridad. 

Desde nuestra experiencia como psicólogos dentro del servicio de coaching vocacional, hemos visto cómo abordar estas emociones suele ser clave para despejar las dudas y clarificar el camino cuando llega el momento de que los estudiantes decidan su futuro.

Orientación vocacional: Hacer espacio a la vulnerabilidad

Todavía en la adolescencia y con las inseguridades que suele traer esta etapa vital, es frecuente que muchos estudiantes tengan dificultades para mostrarse vulnerables, con ellos mismos y con los demás. Esto significa que las personas podemos poner en marcha estrategias encaminadas a minimizar o distraernos de aquello en los que nos podemos sentir pequeños o inseguros.

Muchos padres y madres sienten que sus hijos son bastante inaccesibles emocionalmente y les cuesta mucho conectar con ellos para ver qué les preocupa realmente. La procrastinación, o el quitarle importancia a las cosas pueden ser maneras de evitar verme en una situación vulnerable por ejemplo, y de algún modo es como hacerse trampas en el solitario dado que los únicos perjudicados son ellos.

Crear un contexto de seguridad y confianza, sea desde la orientación vocacional o por parte de padres y profesores, en el que pueda haber apertura para hablar de emociones, dudas, de inseguridades… Y tratarlas con respeto y dignidad, será una buena manera de poder poner las cartas sobre la mesa, y ver qué emociones pueden estar obstaculizando realmente el proceso.

Miedo al Fracaso y la Presión de las Expectativas

El miedo a fracasar nos toca a todos de una manera u otra, pero en edades en las que estamos en proceso de madurar, las personas son especialmente sensibles a decepcionar a otros, especialmente a sus padres y maestros. 

miedo al fracaso orientación vocacional

La manera de lidiar con este temor puede ser muy variable: Hay quien evita enfrentar situaciones, quien quiere quitárselo de encima rápido y actúa impulsivamente, personas que buscan un perfil bajo o no van a por lo que realmente desean y se “entretienen” por caminos menos significativos para ellos… Lo que tienen en común todas estas estrategias es ese evitar sentir que lo han intentado y no han conseguido lo que se proponían.

Como vemos, este miedo puede paralizarlos o empujarlos hacia opciones que no reflejan sus verdaderos intereses o habilidades. Es necesario en este tipo de casos elaborar con los jóvenes la cuestión del “fracaso”, así como revisar las expectativas, hasta qué punto son propias o impuestas, y ver cómo relacionarse con ellas.

La Aceptación de la Incertidumbre

Aunque no nos guste, la incertidumbre es una parte inherente de la vida y eso se evidencia en la orientación vocacional cuando hablamos con jóvenes de elegir una carrera. ¿Me gustará? ¿Se me dará bien? ¿Y si luego me arrepiento? Son preguntas que suelen tener los jóvenes llegado el momento, y son preguntas valiosas que nos llevan a tomar la decisión de manera consciente.

El problema aparece cuando estas preguntas no sirven solamente para prestar especial atención a lo que vamos a hacer, sino que nos enganchan y quedamos atrapados en ellas. Y es que, a ninguna de ellas, le podemos dar una respuesta certera que calme nuestra ansiedad.

Podemos actuar en base a lo que hoy nos parece más sensato, pero siempre deberemos lidiar con algún punto de incertidumbre, y aquí es dónde en la orientación vocacional encontramos que muchos jóvenes sienten una mayor dificultad a la hora de decidir.

Fomentar la aceptación de la incertidumbre, y de que podemos avanzar también con dudas, puede liberar a los jóvenes del miedo paralizante y permitirles tomar decisiones más informadas y reflexivas. Es importante entender que la incertidumbre no es un enemigo, sino una parte natural del proceso de descubrimiento.

Sobre autoestima y amor propio

En la construcción de la autoestima y el amor propio, nuestra historia personal y el tipo de relaciones que hemos experimentado juegan un papel crucial. A lo largo de nuestra vida, vamos formando una imagen de nosotros mismos, aprendiendo en qué medida nos consideramos dignos de ser amados y aceptados.

Tomemos, por ejemplo, el crecimiento en un entorno exigente. En estas circunstancias, es común desarrollar la percepción de que nuestra aceptación depende del éxito y la perfección. Los errores o desafíos pueden interpretarse como causas de rechazo o desaprobación, lo que afecta profundamente nuestra autoestima. En estos entornos, el reconocimiento y la aceptación parecen condicionales, ligados estrechamente a nuestras acciones y logros, y no a nuestro valor intrínseco como personas.

aceptar la incertidumbre en la orientación vocacional

Cada individuo lleva consigo una narrativa única de estas experiencias, y profundizar en cada historia podría ser una tarea extensa. Sin embargo, el punto clave aquí es reconocer cómo estas experiencias tempranas pueden influir en aspectos significativos de nuestra vida, como la toma de decisiones o la forma en que valoramos las opiniones de los demás. Para algunos, estos factores pueden desencadenar una profunda reflexión o incluso bloqueos emocionales.

En Activital Psicólogos, nuestro enfoque de la orientación vocacional dedica esfuerzos a ayudar a los jóvenes a fortalecer su autoestima y a reconocer su valor incondicional como personas, independientemente de sus logros o fracasos. Al adoptar esta perspectiva, los jóvenes pueden empezar a ver que su valor no depende de la perfección o del éxito, sino de su mera existencia y humanidad. Este cambio de paradigma es fundamental para disminuir la ansiedad y fomentar un sentido de autoaceptación, facilitando así un enfoque más saludable y equilibrado hacia la vida y las decisiones que enfrentan.

La libertad y la responsabilidad pueden dar vértigo

Para la mayoría de estudiantes que terminan segundo de bachillerato, han seguido un camino marcado socialmente en el que hasta ahora no habían tenido opción de elegir. Si el sistema educativo es mejor o peor, si las asignaturas gustan más o menos, es algo que se escapa a su capacidad de decisión.

Para muchos, escoger estudios y encaminarse hacia un futuro es la primera ocasión en la que pueden elegir libremente y eso conlleva también la necesidad de aprender a hacerse responsables de sus propios actos y decisiones. Tal vez algunos jóvenes estén más habituados a ello por circunstancias, pero para muchos otros esta responsabilidad puede resultar incómoda y generar ansiedad hasta que vayan acostumbrándose a desarrollar este nuevo rol vital.

Conclusión

La orientación vocacional es tanto un viaje emocional como práctico. Al abordar y trabajar con estas emociones, en lugar de evitarlas o reprimirlas, los jóvenes pueden tomar decisiones más informadas y alineadas con su auténtico yo. Padres y educadores tienen la oportunidad de crear un contexto de confianza y vulnerable en el que poder hablar de los diferentes obstáculos emocionales que pueden entorpecer el camino, y clarificar el camino.

En Activital psicólogos llevamos años trabajando con chicos y chicas jóvenes que no tienen claro qué quieren estudiar a través del coaching vocacional, en el que abordar los elementos que hemos expuesto hoy suele ser la parte más importante del proceso. Puedes contactarnos para más información en info@activital.es o en el teléfono 611.02.79.72

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Joan Rullan Pou

Psicólogo experto en Terapias Contextuales. Apasionado del desarrollo científico en Psicología. Si te sientes identificado con nuestros artículos, no dudes en contactarnos.

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