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La adolescencia es una etapa de la vida en la cual se producen profundos cambios. Los jóvenes dejan atrás la infancia para entrar en la edad adulta, exponiéndose más al mundo, y comienzan a adquirir experiencias y a definir su personalidad.

Esa mayor exposición frente a experiencias adultas, les confiere mayor inestabilidad, confusión, y les acerca más a ciertos riesgos, que muchos creen capaces de asumir por su nuevo rol de adulto. El alcoholismo en adolescentes un gran ejemplo.

A continuación, vamos a abordar las razones de por qué los adolescentes se inician en el alcohol, qué consecuencias supone para ellos, cómo puedes detectarlo, y de qué forma debes tratar de gestionar la situación.

¿Por qué comienzan a beber los adolescentes?

La adolescencia se sustenta en la búsqueda de nuevas experiencias, el aumento de la independencia y, como consecuencia, el desapego de los padres, así como la búsqueda y aceptación en nuevos y diferentes grupos sociales.

Factores que pueden desembocar en la toma de malas decisiones, como el consumo de alcohol, si el adolescente acaba en el entorno y momento equivocado. De hecho, este está considerado el riesgo más común entre los adolescentes.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, “el consumo de alcohol suele iniciarse en España alrededor de los 13 años”, motivados por vivir la sensación de los efectos psicoactivos de estas sustancias, para sentirse adultos, poder superar la timidez y relacionarse con mayor soltura con los demás, pensando que el consumo les ayuda e, incluso, para evadirse, etc.

No obstante, no se dan cuenta de los verdaderos efectos que su consumo ejerce sobre ellos, siendo mucho más vulnerables a sus efectos. Por ello, será crucial que en el núcleo familiar se proyecten referencias y hábitos saludables, y que se fomente la comunicación para tratar de concienciarlos.

Consecuencias de alcoholismo en adolescentes

Son numerosos los riesgos y daños que propicia la ingesta de alcohol sobre los adolescentes, sobre todo, a nivel mental. Son personas que están en pleno desarrollo y, por tanto, son más vulnerables que los adultos frente a sus efectos, y las consecuencias también son mayores.

Varios estudios han demostrado que el consumo de alcohol en adolescentes produce daños cerebrales, y estos pueden llegar a ser irreversibles. De hecho, es en la adolescencia cuando mayores cambios desarrolla nuestro cerebro.

De esta forma, las consecuencias del alcohol en los jóvenes se manifiestan en: la disminución de su atención, concentración, capacidad de reacción, pérdida de memoria y razonamiento, y experimentan mayor dificultad para el aprendizaje.

Pero además están los problemas de conducta, con la posible aparición de comportamientos agresivos, o cambios de personalidad. Situación que, además, puede llevar a la toma de otras decisiones erróneas que deriven en conductas de riesgo.

Conductas como: conducir bajo los efectos del alcohol, formar parte o ser víctima de actos violentos, mantener relaciones sexuales sin protección, exponiéndose al riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual, o que se produzca un embarazo no deseado.

¿Cómo detectar el alcoholismo en adolescentes?

Si te preocupa que tu hijo/a esté teniendo contacto con el alcohol, existen una serie de signos a través de los que evidenciar si esto puede ser cierto. Sin duda, no hay nadie mejor que los padres para identificar si algo ha cambiado en el comportamiento de sus hijos, y son estos cambios en los que hay que fijarse.

  • Cambios en el carácter. Tiene actitudes negativas, malas contestaciones, está más rebelde e irritable, muestra signos de baja autoestima, depresión o tristeza, etc.
  • Comete actos delictivos. Tiene problemas con la ley o se mete en peleas.
  • Pérdida de interés. Se ha convertido en alguien apático, ya no le interesan las mismas cosas, ni le producen placer los hobbies que solía tener.
  • Descenso del rendimiento escolar. Muestra problemas de disciplina, saca malas notas, no hace los deberes, no atiende o falta a clase.
  • Cambios en sus amistades. Comienza a juntarse con gente que no conoces, e incluso deja atrás a otros amigos que no consumen.
  • Distanciamiento social. Es más introvertido, ya no se comunica tan abiertamente, ni es afectuoso, ni cuenta tantas cosas de su vida.
  • Directamente, percibir signos de embriaguez. Ya sea a través de los sentidos (que huela a alcohol), por su forma de actuar, o por comentarios que recibes sobre terceras personas.

Si bien es cierto que muchos de estos signos también pueden ser síntomas de otros problemas, sea cual sea la razón, es preciso que los padres sepan detectar que existe un cambio de comportamiento. Y, ante ello, actuar.

Como hablar de alcohol con los adolescentes

En este periodo de desarrollo, los padres deben asegurarse de que sus hijos conocen el riesgo del alcohol en la adolescencia. Ante ello, lo mejor es hablar con claridad en un entorno donde todos os podáis sentir a gusto y relajados.

De esta forma, te indicamos algunos consejos que puedes aplicar:

  • Evita las acusaciones. Trata de iniciar la conversación dándole a entender que crees que es el momento de mantener con el o ella una conversación importante, para prepararle por lo que pueda pasar.
  • Pregúntale cual es su opinión sobre el alcohol. En el caso de mostrar interés por el alcohol, trata de saber las razones. Y si se pone a la defensiva, te acusa de no confiar en él, o esquiva la conversación, intenta transmitirle que lo que quieres es mantener una conversación entre adultos y que estás de su lado.
  • Explícale los riesgos de beber alcohol. Explícale todas las consecuencias y riesgos del alcoholismo en los adolescentes. Si es posible, intenta añadir alguna anécdota de tu pasado, o hablarle de algún caso de alcoholismo que conozcas, para fomentar el acercamiento y sirva para justificar que lo que le estás contado también es algo que tu has experimentado o presenciado.
  • Muéstrale el punto de vista real. Ayúdale a darse cuenta de que más allá de lo que los adolescentes piensan, de que el alcohol es sinónimo de fiesta, popularidad y alegría; tiene muchos efectos adversos, que desembocan en la disminución de la autoestima, los reflejos y trae consigo actitudes dañinas.
  • Ofrécele consejos para evitar el alcohol y responde a sus preguntas. Si notas que tu hijo/a está receptivo, aprovecha para ofrecerle formas de rechazar el alcohol o evitar los círculos donde este se maneja. Y trata de responder todas sus preguntas.

En definitiva, el alcoholismo en adolescentes es una situación muy común y que cada vez se manifiesta a edades más tempranas. De ahí la necesidad de saber cómo abordar el tema con los hijos, o gestionarlo en el caso de que sea preciso.

Si los argumentos en contra del alcohol en los jóvenes que proporciones a tu hijo/a no causan el efecto deseado, y crees que puede necesitar ayuda profesional, puedes ponerte en contacto con nosotros en info@activital.es, o llamarnos al 611.02.79.72.

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