dependencia emocional

¿Qué es la dependencia emocional?

Llamamos dependencia emocional a la incapacidad de cortar la relación con otra persona (familiar, amigo o pareja) a pesar de que la relación no es satisfactoria o está desequilibrada. Es decir, el miembro dependiente, cede en exceso, idolatra al otro y se somete para no perder la relación de una manera que deja a un lado sus necesidades , gustos y libertades.

psicologo dependencia emocionalUna relación de dependencia emocional se puede comparar a una adicción a algún tipo de sustancia. La persona se “engancha” a algo que le gratifica a corto plazo pero que, a la larga, le aleja y aísla de ser cómo le gustaría ser, y hacer las cosas que le gustaría vivir. Esta situación puede desembocar en problemas de ansiedad y estados depresivos. Cuando se intenta dejarlo aparece el “síndrome de abstinencia” en forma de diferentes sensaciones, pensamientos y emociones que nos vuelven a llevar a la búsqueda de esa persona para aliviar el sufrimiento, pero a largo plazo no nos acerca a quien quiero ser y puede dar lugar a problemas psicológicos e, incluso, físicos.

 

¿Tengo dependencia emocional?  7 indicadores.

 

Es probable que si estas leyendo este artículo te preguntes si la relación con tu pareja o alguien de tu entorno es demasiado dependiente. No hay unos comportamientos concretos que te puedan decir que tienes una relación de dependencia emocional excesiva pero hay algunos aspectos sobre los que puedes reflexionar y que son comunes a este tipo de relación:
  1. En muchísimas ocasiones antepones los gustos y necesidades del otro aunque estén en contraposición con los tuyos o coarten tu libertad: siempre dar la razón, no hacer peticiones que no vayan a gustar, ceder en exceso en actividades que no son de tu agrado e incluso desatender tus responsabilidades por priorizar su atención.
  2. Intenso miedo a perder a la otra persona. Sientes ansiedad y desesperación cuando la otra persona parece que no aprueba tu comportamiento o manera de pensar y haces los cambios necesarios para amoldarte y sentirte aceptado de nuevo.  Pedir perdón rápidamente o anticiparte a los gustos del otro son ejemplos concretos que suelen ocurrir.
  3. Si ha habido un momento de ruptura, el dolor se ha intensificado y has sentido una especie de “síndrome de abstinencia”. Se han activado muchos síntomas de ansiedad y depresión y, volver a la relación, ha sido la manera más rápida y fácil de acabar con este estado de tristeza y malestar. A la larga, sin embargo, cada vez sientes más desánimo e insatisfacción con la relación y con tu vida.
  4. En tus momentos de reflexión y tranquilidad observas un desequilibrio importante en la relación. Tus inquietudes y opiniones han quedado relegadas a un segundo plano y no son tan aceptadas como las de tu pareja o persona allegada. Puedes sentir que no eres dueño de tu vida y que, las cosas que te interesan o te hacen estar satisfecho, están muy poco presentes en tu día a día o menos de lo que te gustaría. Hay, en ocasiones, una sensación de sentirte un “arrastrado” ante la otra persona, lo que conlleva un coste ya que se antepone a la necesidad de libertad que tenemos los seres humanos.
  5. Algunas veces hay conflictos con los familiares o allegados porque intentan convencerte de que la relación no es la más sana y adecuada, lo que promueve un alejamiento de ellos y, como un círculo vicioso, más dependencia hacia el afecto de tu pareja o la persona de la que dependas.
  6. En ocasiones tratas de excusar o ver el lado positivo a la relación para explicar el desequilibrio y no enfrentarte a la dificultad de acabar la relación. A veces incluso magnificando e idolatrando a la persona.
  7. La persona con la mantienes la relación es, probablemente, dominante, posesiva e, incluso, autoritaria.
Es probable que este patrón de dependencia emocional te haya ocurrido durante relaciones pasadas de pareja o relaciones intimas. Puede ocurrir que en momentos del pasado, cuando has iniciado una relación íntima, aparece ese embelesamiento con la persona además del miedo intenso a perderla y la gran necesidad de hacer todo lo posible por mantenerlo a tu lado. Piensa en tus relaciones pasadas… ¿Han tenido estos mismo ingredientes? Echando la vista atrás ¿Ves algún tipo de renuncia a ti mismo en esas relaciones pasadas? ¿Piensas que te arrastraste demasiado?

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Si la respuesta es sí, probablemente en tu relación actual esté ocurriendo lo mismo y no puedes percibirlo porque no hay la perspectiva suficiente como al recordar relaciones pasadas.
Cabe decir que es normal ceder en una relación, es incluso necesario, ya que al ser dos personas diferentes es importante anteponer a veces los gustos y necesidades del otro. Sin embargo, cuando es algo que haces de manera sistemática se convierte en un problema ya que comienzas a sentirte cada vez más alejado de lo que tú eres, empiezas a sentir que no haces uso de tu libertad en el camino de la vida y esto conduce a una sensación de tristeza y ansiedad, más crónica y profunda.

 

¿Por qué se mantienen este tipo de relaciones de dependencia emocional?

 

Parece que mantener esa relación te mantiene lejos del miedo a la pérdida pero también tiene una sombra muy importante: sentir que no soy dueño de mi mismo, que mucha de mi energía está en agradar al otro, que todos los recursos que me acercarían a una vida más plena están siendo invertidos en la vida del otro. Esto te puede generar mucho sufrimiento emocional, es duro verse sin libertad para ser uno mismo, constantemente anteponiendo a la pareja o persona de la que dependas.

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No es raro haber hecho algún intento de cambiar las cosas, de imponerte o de cortar la relación pero instantáneamente ha aparecido el miedo a la soledad acompañado de muchos argumentos que te convencen de volver y solucionarlo. La mente tiene muchos recursos para hacernos evitar las situaciones de miedo o incertidumbre, para no salir de la zona de confort, aunque esa zona cada vez sea menos cómoda y más dolorosa.
Un elemento que mantiene este tipo de relaciones es el alejamiento de las personas de nuestro entorno ya que sus consejos sobre lo poco saludable de tu relación hace que no se comparta con ellos la mayoría de las cosas que nos ocurren además de generar conflicto con ellos. Esto hace cada vez más difícil que te relaciones con otras personas y aumenta la dependencia. Lo que genera un círculo vicioso del que es difícil salir.

 

Cómo superar la dependencia emocional

 

Si sientes que esta es tu situación enhorabuena por estar reconociendo que algo no funciona y no te hace feliz. Es un paso muy importante para recuperar tu vida.  Ser conscientes y aceptar que hay cosas que no están bien es muy importante. Compartirlo con otros puede acercarte cada vez más a alejarte de esta relación tan desequilibrada. Contar con el apoyo de otros o de un terapeuta nos ayudará a hacer frente a la realidad y conocer que hay otras formas de relacionarse, más sanas y gratificantes.

 

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Lo primero es analizar y conocer bien cómo mantenemos el enganche con esa persona, qué cosas hacemos cuando aparece el miedo a perderle y cuánto nos aleja de las cosas más importantes. A corto plazo te sientes mejor al volver con esa persona o ceder en exceso, pero a largo plazo sientes que no estas en la relación que te gustaría y que te llenaría más plenamente. Conocer este patrón e identificarlo es el primer paso para cambiarlo, poco a poco, e ir desegachándonos de esta dinámica.

 

Como comparábamos con las adicciones, el dejar una relación así, supone pasar por un síndrome de abstinencia y aprender a tolerarlo sin caer, entendiendo todas las trampas de la mente que intentarán convencernos de que hay que volver a “consumir”. Al igual que con la dependencia a cualquier sustancia, se recomienda alejarte de esa persona para conseguir superarlo.
Dejarlo no es fácil y, como decíamos, es casi seguro que asaltarán muchas emociones de vacío y pensamientos para volver a lo de siempre, es por esto, que la ayuda de un terapeuta puede ayudarte a lidiar con todo lo que acontece cuando se toma esta decisión y seguir en la búsqueda de esa independencia.

 

Cuando alguien del entorno tiene una relación de dependencia

 

Si alguien que conoces tiene una relación que cuenta con las características que hemos visto es interesante que tengas en cuenta cómo abordarlo para ayudarle. Aquí algunos consejos:
  • Escúchale sin juzgar, entendiendo que es muy difícil para él o ella acabar rápido con esa relación. Mantente en escucha ya que si insistes mucho en que le deje o criticas mucho la relación es probable que esa persona no cuente más contigo, entrando aún más en el círculo vicioso de la dependencia.
  • Para abrir los ojos es más útil hacer preguntas como: ¿Y a ti que te gustaría hacer? ¿Qué cosas harías si no tuvieras miedo a perderle? ¿Cómo te sientes tú cuando tienes que ceder tanto?. Si optamos por decir demasiados “deberías hacer” o criticar muy frontalmente a la persona de la que es dependiente la reacción será de alejamiento.
  • Haz cosas con esa persona: alejarle de la relación de dependencia y brindar nuevas actividades y relaciones es muy útil para cortar con los lazos de dependencia excesivos .
El proceso de salir de una relación de dependencia emocional es duro y, a veces, largo. Si consideras que tú o alguno de tus allegados puede estar inmerso en una relación de dependencia puedes consultarnos o contactar con un psicólogo.
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