La inestabilidad emocional puede entenderse como una tendencia a sentir emociones de manera frecuente e intensa. A veces se vive como una alteración excesiva y desproporcionada a la situación que la genera. En otras ocasiones aparentemente no hay nada que justifique ese estado emocional.

A menudo, las personas que se consideran emocionalmente inestables, o para las cuales esta variación entre emociones supone un problema en algún aspecto de sus vidas, ven que su manera de hacer y estar en cada momento está muy influenciada por dichas emociones. Esta dependencia del estado emocional para poder actuar de la manera deseada suele dar lugar a que las emociones puedan sentirse como un obstáculo para conseguir lo que se quiere, y con ello enemigas de uno mismo y de sus intereses.

inestabilidad emocional

La inestabilidad emocional en 4 Factores

Para comprender mejor la inestabilidad emocional es necesario recordar algunos aspectos sobre qué es una emoción y cómo gestionar las emociones. Encontramos dos dimensiones:

La activación de la emoción: Las emociones son respuestas del organismo ante situaciones determinadas que las disparan, es decir, son contextuales. El activador del contexto puede ser externo (una reunión importante, una crítica de parte de un ser querido). También puede ser interno, como un pensamiento relativo a una experiencia en la infancia.

La regulación de la emoción: Una vez una persona está sintiendo una emoción determinada, la manera en que responda a ella y como trate de regularse internamente será la clave de que una emoción pueda resultar problemática (no por sí mismo, sino por lo que se hace al sentirla), y como veremos a continuación, también de que esta emoción se pueda intensificar y mantener más o menos en el tiempo.

Este segundo punto, referente al cómo se relaciona la persona con la emoción, y la manera en que se trata de regular, juega un papel especialmente delicado dado que puede llevar a que estas se amplifiquen, y al mismo tiempo traer consecuencias negativas que sumen mayor malestar. Así, existen 4 factores que pueden explicar la inestabilidad emocional:

  1. Alta intensidad y frecuencia de emociones desagradables, ya sean activadas por factores internos o externos.
  2. Falta de información y conocimiento sobre las emociones: Qué son y por qué se sienten.
  3. Temor y juicios ante el estado emocional que se está viviendo, como algo negativo y amenazante, que no puede estar ahí.
  4. Respuestas impulsivas o poco adaptativas cuando aparecen las emociones, que suelen empeorar las cosas.

En definitiva, la inestabilidad emocional supone un problema cuando la regulación de las emociones lleva a generar un bucle en el que se amplifica el malestar. Llevados por el rechazo y temor a sentir lo que se está sintiendo, evitar la emoción pasa a ser prioritario a costa de perjuicios en varias facetas de nuestra vida, y suelen ser cada vez más intensas y duraderas en el tiempo, como suele suceder con los problemas de ansiedad.

Lo que nos han dicho sobre las emociones puede resultar problemático y generar inestabilidad

Es importante también tener en cuenta cómo se nos ha educado socialmente en relación a las emociones, lo cual nos orienta en muchas ocasiones a una regulación emocional ineficaz. De pequeños, es habitual haber recibido instrucciones del tipo “no estés triste”, “no tengas miedo”, etcétera. De modo que desde pequeños aprendemos dos cosas: La primera es que hay emociones indeseables como la tristeza y el miedo, y la segunda que hay que hacer por evitarlas, que se deben controlar y reducir cuando aparecen.

emocionalmente inestableEl resultado es que muchas de las personas que acude a consulta buscando solucionar la inestabilidad emocional, están inmersas en esa lucha contra emociones “negativas”. Una lucha que no logran vencer, lo cual a menudo acarrea culpa, vergüenza, y miedo adicionales. Consideran que es su responsabilidad sentirse de esta manera, actuar como actúan, y no poder mantener sus emociones a raya. Algo acorde a las instrucciones que todos, o casi todos, hemos recibido de una manera u otra a lo largo de nuestro desarrollo. Pero, ¿Es posible controlar nuestras emociones, someterlas a nuestra voluntad?

Hagamos un par de pruebas… Mira a tu alrededor, y elige la primera persona que veas. Si estás sol@, puedes abrir una red social, y coger la primera persona que veas. Imagina que se te dice que, si ahora mismo, desarrollas un amor profundo y sincero por esa persona, te enamoras perdidamente de él o ella, recibirás 10 millones de euros. Parece imposible, y absurdo simplemente plantearlo, ¿no es cierto?

Vayamos con otra posibilidad… Extraída de la famosa serie La Casa de Papel. Imagina que unos atracadores te enganchan explosivos al cuerpo, con una fabricación química que en el momento en que tu cuerpo empiece a sudar lo más mínimo, como respuesta habitual al miedo y los nervios, el sudor producirá una reacción que hará detonar el explosivo, y volarás por los aires. En resumen, a la mínima activación de miedo o nervios, morirás. ¿Cuanto tiempo crees que podrías aguantar en una situación así?

De modo que el sistema sociocultural en el que vivimos genera la ilusión de poder controlar nuestras emociones, más parece qué, ni por 10 millones de euros podemos controlar el amor, ni por nuestra vida, el miedo. 

Del mismo modo que nuestro sistema sociocultural guía hacia el intento del control emocional, guía también a la clasificación entre emociones positivas y negativas, unas a perseguir, de las otras a huir. Cuando lo cierto, es que pudiendo ser más o menos agradables, las emociones son emociones, sin más.

La inestabilidad emocional supone un problema cuando la regulación emocional lleva a un bucle en que se amplifica el malestar. Llevados por el rechazo y temor a sentir lo que se está sintiendo, evitar la emoción pasa a ser prioritario a costa de perjuicios en varias facetas de nuestra vida. La consecuencia suele ser que las emociones se hagan cada vez más intensas y duraderas en el tiempo.

Inestabilidad y regulación emocional

Descartada la opción del control entonces, veamos qué puede ser efectivo para aquellas situaciones en que aparecen emociones intensas. La regulación emocional hace referencia al cómo nos relacionamos con las emociones, y de qué manera respondemos cuando aparecen. Como decíamos al principio, será la clave de que una emoción pueda resultar problemática o no, y es por lo tanto un aspecto fundamental en la inestabilidad emocional.

Las investigaciones al respecto señalan que la inestabilidad emocional se produce debido a ciertas estrategias ineficaces para la regulación emocional:

    • Hacer cosas para aliviar el malestar emocional a corto plazo, pero que lo aumentan al largo: Reaccionar impulsivamente, no salir de casa, beber o fumar, mantenerse al margen del grupo…
    • Intentos de eliminar emociones: Muchos estudios demuestran que tratar de eliminar una emoción, incrementa su frecuencia e intensidad, algo que también sucede con los intentos de controlar los pensamientos.
    • Tratar de sentirse “mejor” cuando alguien se está sintiendo mal, no mediante acciones sino a través del diálogo interno y la reflexión, raramente funciona. Lo cual genera, de nuevo, mayor malestar por no poder superar la situación.

regulacion emocionalEste tipo de estrategias suelen ser problemáticas y en muchas ocasiones multiplicar el malestar. No aceptar la emoción suele llevear al “estar triste por estar triste” o “avergonzarse de sentir vergüenza”. Existen sin embargo estrategias que sí han demostrado su eficacia tanto a nivel experimental como en la vida de muchas personas. En relación a los factores de riesgo mencionados anteriormente en la inestabilidad emocional, hablaríamos de:

  1. Conciencia y comprensión de las emociones: Permitirse notarlas, ponerles nombre (enfado, tristeza, miedo…)
  2. Aceptar la emoción que se tiene en un momento dado: Permitir que esté, en lugar de tratar de luchar contra ella.
  3. La habilidad de no caer en las tendencias impulsivas que puede traer una emoción y orientar el comportamiento hacia lo más eficaz para la situación que se vive y para el medio y largo plazo.

Actualmente, la opción más recomendada para superar la inestabilidad emocional es la psicoterapia combinada con prácticas de Mindfulness. Así se logra una nueva forma de relacionarse con las emociones: Evitar la lucha por tratar de controlarlas, y que ellas te controlen a ti. La finalidad será que puedas hacer espacio a las emociones cuando se presentan, y responder con estrategias que no resulten contraproducentes y sí efectivas para resolver la situación.

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