querer tener la razón

Plantéate lo siguiente; si ocurriera un milagro, y de repente todas las cosas con las que has estado luchando, todo lo que te produce estrés, malestar o incomodidad, simplemente dejara de ser un problema y no te molestara, sin que se produjera ningún cambio en las personas, lugares o circunstancias que te rodean; ¿qué pasaría?

Si la vecina antipática que te pone de mal humor, el atasco que te comes cada día para ir a trabajar y que te estresa a las 9 de la mañana, el poco caso que te hacen tus hijos y te pone triste o esa congregación de gente que te produce ansiedad con sólo pensar en hablar delante de ellos no cambiaran, pero ahora no te causaran todas esas emociones y sensaciones (ansiedad, estrés, tristeza, mal humor…) ¿Quién estaría equivocado acerca de por qué nos habíamos sentido mal en primera instancia? ¿Podrías ser tú, en alguna medida?

Es decir, muchas veces decimos que estamos estresados o que nos sentimos mal como resultado de lo que hacen ciertas personas o por lo que pasa en ciertos eventos….pero, ¿que pasaría si esas personas y eventos siguieran siendo tan “malos” como siempre, pero ahora no nos causaran malestar?

Lo que queremos señalar es la posibilidad de considerar por un momento el hecho de que tú mismo, independientemente de cualquier persona o de cualquier otra cosa, tengas la capacidad de hacer que tu vida sea más grande, más rica, menos estresante y agobiante. Y, de hecho, ningún cambio es necesario para que esto empiece a ser así.

Ahora, quiero que quede claro que lo que estamos diciendo NO es que tú seas el culpable de tus emociones dolorosas, de tu malestar y estrés; lo que estamos diciendo es que cada uno tiene la capacidad de responder a las situaciones estresantes o preocupantes, como las que me puede causar mi vecina, el atasco, mis hijos o mis compañeros de trabajo, de una manera que me puede llevar a tener una vida más rica, plena y llena de sentido.

En este momento es posible que puedas estar pensando que esto que decimos no es cierto, es incorrecto o que directamente es basura. De acuerdo, podemos discutir sobre ello. Lo malo de escoger ese camino, es que, a menudo, todas las justificaciones no son más que diversas maneras que tenemos para mantener el control sobre nuestros pensamientos y emociones. Nuestro deseo de tener razón sobre algo, es un deseo imperante y muy fuerte, y hay incluso personas dispuestas a perder mucho sólo por acabar teniendo la razón. Así que si te esfuerzas en justificar ese mal humor que te ha producido tu vecina al hablar con ella, al final es razonablemente probable que acabes teniendo razón sobre ello. Si actuamos esforzándonos en tener razón, tomando decisiones, actuando y comportándonos de manera que pueden ayudarnos a obtener la razón, eventualmente la obtendremos. Y cada vez que veamos a nuestra vecina, estaremos de mal humor. Pues es una mujer vil, hipócrita y chillona, que ni me saluda al verme. Y encima huele mal. Y cada vez que pillemos el atasco de las 9, acabaremos estresados. Y tristes. Y ansiosos.

Aquí va un ejemplo para ilustrarlo: se trata de un experimento de psicología básica en la que se pone una rata en un laberinto. La idea es soltar a la rata en el laberinto para que lo explore. Al poner algo de comida en el lado derecho del laberinto, la rata explorará y eventualmente, aprenderá a encontrar la comida allí cada vez que la soltemos en dicho laberinto. Ahora, supongamos que el investigador coloca el alimento en el lado izquierdo del laberinto en vez del derecho. Al principio la rata correrá, una y otra vez, hacia la derecha, donde ha aprendido que está el alimento. Eventualmente, la rata comenzará a correr en una dirección diferente y aprenderá a encontrar la comida a la izquierda (una de las cosas que aprendes en la carrera de psicología es que las ratas son unos animalejos muy listos, por cierto).

Bien, pues resulta que la gente no es como las ratas. Porque, muchas veces, la gente seguirá corriendo hacia la derecha durante el resto de sus vidas, diciéndose a ellos mismos “¡Solía estar allí!”, “¡Esto no es justo!¡Debería seguir allí!”, ” ¡¡Esto no funciona así!!”. También se podrían decir cosas como “¡Las cosas no deberían haber cambiado!” “Nunca me dijeron que tendría que hacer cosas como esta para conseguir comida” y ese tipo de cosas. Se esfuerzan tanto en tener razón, que nunca aprenden a hacer algo diferente, algo que funcionaría mejor para ellos en sus vidas.

Por lo tanto, la elección que a todos se nos plantea es la siguiente: ¿vas a estar en lo cierto, o vas a estar vivo? Si te esfuerzas por tener razón, es posible que tu vida gradualmente se amortigüe; ya que es muy difícil tratar de vivir plenamente, y querer tener razón siempre, pues ese deseo acabará interponiéndose en el camino de tu vida.

 

En este vídeo el doctor Russ Harris nos explica el camino que debemos seguir para poder tener la capacidad de elección en la vida que nos permita escoger la dirección que nos marca aquello que más nos importa. Pudiendo no hacer caso al deseo de tener razón, al malestar y ansiedad o la culpa.

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Imágenes: Freepik.com, Pixabay.com.

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