5 Ejercicios para superar la amaxofobia
Como todos los miedos, el temor a conducir se puede trabajar, y por ello queremos presentarte 5 ejercicios para superar la amaxofobia.
El miedo a conducir o amaxofobia, es una de las fobias más comunes en la población. Para algunas personas, el miedo simplemente les hace desagradable la experiencia de conducir, mientras otras directamente renuncian a hacerlo.
Respuesta rápida: La amaxofobia es el miedo intenso a conducir o a determinadas situaciones de conducción. Superarla suele requerir comprender el miedo, reducir la evitación y exponerse de forma gradual y segura. No se trata de forzarse de golpe, sino de recuperar confianza paso a paso.
¿Qué es la amaxofobia?
La amaxofobia, o miedo a conducir, es una de las fobias más comunes y supone una inquietud y angustia antes y durante la conducción de un vehículo.
Como consecuencia, generalmente, las personas que padecen este miedo evitan completamente la conducción o bien limitan o restringen la utilización del vehículo a una serie de circunstancias. Por ejemplo: conocer muy bien el itinerario o que haya muy buenas condiciones meteorológicas.
Si la persona se ve forzada a conducir en situaciones que percibe como más amenazantes, lo hará desplegando un conjunto de respuestas que le hagan sentirse más seguro como agarrar muy fuerte el volante o tensando los músculos.
Cuando las personas utilizamos como estrategia ante el miedo a conducir la evitación de la conducción u otras de las que hemos mencionado anteriormente, en muchos casos se ven limitadas nuestras vidas. No te preocupes, lo afrontaremos trabajando los ejercicios para superar la amaxofobia.
¿Qué produce la amaxofobia?
La amaxofobia puede aparecer en cualquier etapa de nuestras vidas, incluso aunque llevemos años siendo conductores. Veamos cuáles son las causas más comunes de la amaxofobia:
- Experiencias vitales negativas relacionadas con la conducción, como haber sufrido un accidente de tráfico.
- Ver un accidente grave en la carretera o en las noticias, o que nos lo cuente un conocido.
- Recibir frecuentemente mensajes sobre los peligros de la conducción o críticas sobre nuestra forma de conducir.
- Haber pasado mucho tiempo entre la autoescuela y las primeras conducciones por uno mismo.
- La aparición de elementos o circunstancias nuevas; como, por ejemplo, la responsabilidad de llevar a niños en el coche o carreteras en malas condiciones.
- Miedo a cometer un error y sentirse juzgado o atacado por otros conductores.
Como has podido observar, el origen del miedo a conducir puede ser muy diverso. Sin embargo, lo que mantiene este miedo en la mayor parte de los casos es común: la evitación de la conducción. Al no conducir, el miedo y la ansiedad no se ponen de manifiesto.

Al no aparecer el malestar, nos sentimos aliviados a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo, nuestra vida se puede ir viendo cada vez más limitada. Por ello, queremos ayudarte a relacionarte de otro modo con tu miedo y proporcionarte ejercicios para superar la amaxofobia.
¿Cómo saber si tienes amaxofobia?
Los síntomas más habituales que experimentamos al tener miedo a conducir o amaxofobia son lo siguientes:
- Sensación de angustia o ansiedad
- Sudoración de manos
- Taquicardias
- Pesadillas
- Pensamientos negativos sobre accidente e ideas amenazantes relacionadas con la conducción
Si quieres obtener más información sobre si este puede ser tu caso, desde Activital Psicólogos podemos analizar en profundidad tu problemática, así como el empleo de test para evaluar la amaxofobia por parte de profesionales.
¿Cómo superar el miedo a conducir de forma sencilla?
| Paso | Objetivo | Ejemplo práctico |
|---|---|---|
| Reconocer el miedo | Diferenciar peligro real y anticipación ansiosa | Identificar qué situaciones disparan la ansiedad |
| Exposición gradual | Recuperar sensación de control | Practicar primero trayectos cortos y conocidos |
| Atención al presente | Reducir la rumiación durante la conducción | Volver a respiración, señales y maniobras concretas |
Quizás una de las opciones que te hayas planteado sea la medicación para la amaxofobia. Antes de comenzar con los ejercicios para superar la amaxofobia, consideramos importante transmitirte que fármacos como los ansiolíticos o antidepresivos causan importantes síntomas secundarios, como pueden ser: somnolencia, cansancio, vértigos, dolores de cabeza… los cuáles parecen bastante incompatibles con la conducción.
Además, la medicación no te enseña nuevas habilidades ni estrategias, por lo que queremos recalcar aquí la importancia de la atención psicológica ante este tipo de dificultades. Con un buen psicólogo de tu lado adquirirás nuevas herramientas y nuevos ejercicios para superar la amaxofobia y poder tener una vida más valiosa a largo plazo.

A continuación, te recomendamos algunos ejercicios para superar la amaxofobia que empleamos con las personas que acuden a nosotros para trabajar su miedo a conducir:
Aprende a reconocer tu miedo a conducir
Amablemente y con delicadeza, reconoce los pensamientos y emociones que te visitan en relación a la conducción. Toma la postura de un científico curioso observando lo que acontece dentro de ti.
Los intentos de lucha y de control sobre las emociones tienen el efecto paradójico de incrementar nuestro malestar. En su lugar, hazles un espacio dentro de ti.
Explora tus recursos
Focalízate en lo que está bajo tu control e identifica recursos disponibles a tu alrededor. Quizás haya personas cercanas a ti que estén dispuestas a acompañarte en tus primeros acercamientos a la conducción, de tal manera que te facilite el proceso.
Otro recurso que muchas personas emplean es volver a la autoescuela y reaprender. Es algo que te puedes plantear si sientes que te faltan conocimientos y habilidades.
Superar la amaxofobia con pequeños pasos
Este, sin duda, es el más complicado de todos los ejercicios para superar la amaxofobia. Realiza pequeños acercamientos a la conducción. Empieza con aquellos que te generen un poco de miedo pero que te veas capaz de afrontar. Esto dependerá de la persona.
Para algunos, un primer paso será conducir por una calle de un pueblo tranquilo y para otros será sentarse en el coche y arrancar el motor. Ve progresivamente realizando pasos más difíciles pero significativos.
Practica la atención plena
Enfócate en el momento presente mientras estás conduciendo. Céntrate en los movimientos y pasos que haces mientras conduces, en la sensación del volante en tus manos. ¿Está caliente o frío? ¿A qué huele?
El entrenamiento regular en atención plena o mindfulness es un recurso muy potente que te permitirá estar centrado en la conducción.

¿Para qué quieres conducir?
Si estás leyendo este artículo sobre los ejercicios para superar la amaxofobia, probablemente el miedo a conducir haya supuesto algunos costes en tu vida. Reconoce con apertura cuáles han sido y qué áreas valiosas se han visto afectadas. Quizás te hayas perdido planes o excursiones con tus amigos, quizás no hayas podido llevar a un familiar al médico cuando lo necesitaba…
Cada persona considera valiosas unas cosas u otras. Identifica cuáles lo son para ti y ahí tendrás tus “para qué” de conducir un coche aún en presencia de emociones difíciles.
Estos son solo algunos de los ejercicios para superar la amaxofobia con los que trabajamos desde Activital Psicólogos. Te animamos a que contactes con nosotros para obtener medidas y evaluaciones personalizadas con un psicólogo en Madrid.
Si te interesa el tema y te gustaría aprender más, en nuestra página web encontrarás un curso online de mindfulness y flexibilidad psicológica, perfecto para profundizar más en el tema.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la amaxofobia?
Es un miedo intenso a conducir que puede aparecer antes o durante la conducción y llevar a evitar el coche o limitar mucho los trayectos.
¿Por qué aparece el miedo a conducir?
Puede surgir tras una mala experiencia, ataques de ansiedad, inseguridad, estrés acumulado o miedo a perder el control en la carretera.
¿La amaxofobia se supera conduciendo más?
Conducir puede ayudar si se hace de forma gradual y segura. Forzarse sin plan puede aumentar el miedo y reforzar la evitación.
¿Qué hago si me entra ansiedad al volante?
Conviene reducir velocidad si es necesario, orientarse al presente y usar estrategias de regulación, evitando decisiones bruscas guiadas por el pánico.
¿Cuándo pedir ayuda psicológica?
Cuando el miedo impide conducir, limita trabajo, familia u ocio, o se acompaña de ataques de ansiedad frecuentes.












